8,5
Pochoclo Club
One Battle After Another2025 · Paul Thomas Anderson
One Battle After Another disecciona la paranoia política, la descomposición de la resistencia contracultural y el peso abrumador de la paternidad en un Estados Unidos fracturado por el autoritarismo y la vigilancia corporativa. Inspirándose libremente en el universo de Vineland de Thomas Pynchon, Anderson sigue a un grupo de antiguos disidentes y forajidos políticos (encabezados por Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio del Toro) que deben salir de la clandestinidad cuando la represión estatal amenaza a sus propios hijos. Psicológicamente, la película desmantela el heroísmo revolucionario para exponer el desgaste físico y mental de quienes dedicaron su juventud a causas derrotadas: los protagonistas son hombres y mujeres carcomidos por la culpa del pasado, la adicción y el autoengaño, que descubren que su mayor acto de resistencia ya no es derrocar al sistema, sino proteger el porvenir de las nuevas generaciones. El vínculo paterno-filial opera como el eje ético de la trama: la paternidad deja de ser un mandato biológico o burgués para convertirse en una trinchera afectiva donde la vulnerabilidad es la única respuesta posible ante la violencia institucional.
En el plano técnico y formal, Anderson ofrece una clase magistral de dinamismo cinematográfico, filmando en celuloide de gran formato (VistaVision y 35mm) para capturar la inmensidad árida del oeste norteamericano con una textura táctil insólita. La dirección de fotografía —operada por el propio Anderson en colaboración con Michael Bauman— prescinde del artificio digital para entregarse a persecuciones prácticas, planos secuencia vertiginosos y una composición panorámica donde el individuo luce empequeñecido frente a la maquinaria represiva del paisaje. El guion articula un equilibrio prodigioso entre la farsa satírica, el thriller de persecución y el drama humanista más desarmante, mientras que la banda sonora de Jonny Greenwood fusiona texturas orquestales disonantes con jazz libre y distorsiones analógicas que marcan el pulso cardíaco de la fuga. En el apartado actoral, Leonardo DiCaprio entrega una de las interpretaciones más complejas de su madurez, combinando una fisicalidad cómica y desesperada con una mirada arrasada por el desengaño político, secundado por un elenco coral formidable (Regina Hall, Teyana Taylor y Chase Infiniti) que dota a cada encuentro de una densidad emocional arrolladora.
Detrás de cámara, Paul Thomas Anderson persiguió la adaptación del espíritu pynchoniano contemporáneo durante años, concibiendo el proyecto como su obra de mayor escala física y presupuestaria hasta la fecha. El realizador californiano explicó en encuentros con la prensa especializada que no buscaba filmar una distopía futurista, sino un reflejo hiperbólico del presente: un país atrapado en una perpetua «batalla tras otra» donde la propaganda estatal y el cinismo individualista han erosionado los lazos de solidaridad comunitaria. Anderson declaró que su obsesión radicaba en explorar la transmisión generacional: cómo los hijos heredan los traumas, los ideales y los fracasos de sus padres, y cómo el amor familiar puede sobrevivir en un entorno diseñado para aislar y someter a los individuos.
Al apagarse la pantalla, One Battle After Another rehúye la solemnidad panfletaria y se consolida como una elegía feroz sobre la resistencia cotidiana. Cuando el estruendo de las armas y las sirenas se apaga, lo que sostiene a los personajes no es la certeza de una victoria política definitiva, sino el pacto silencioso de no soltarse la mano en medio del vendaval. Anderson deja flotando en la sala una pregunta urgente y universal: en una sociedad diseñada para convertir la existencia en una guerra de desgaste permanente, ¿cuál es la verdadera victoria: vencer en batallas que nunca terminan o salvar la humanidad del vínculo íntimo cuando todo el mundo a tu alrededor te exige claudicar?