8,6

Pochoclo Club

Materialists2025 · Celine Song

Materialists opera como una autopsia lúcida sobre la mercantilización del deseo, la ansiedad de clase y el colapso del romanticismo bajo las presiones económicas del capitalismo contemporáneo. Lucy (Dakota Johnson), una casamentera de alta gama en Nueva York que trata la compatibilidad afectiva con la frialdad de un analista financiero, vive convencida de que el amor es un problema de optimización de recursos donde el dinero y el estatus son las únicas garantías reales contra el desamparo. Sin embargo, su armadura racional implosiona cuando queda atrapada en una encrucijada vincular: por un lado, Harry (Pedro Pascal), un pretendiente multimillonario que le ofrece la cima del confort y la seguridad material; por el otro, John (Chris Evans), su expareja, un actor y mozo endeudado con quien comparte una química visceral pero una precariedad insostenible. La película disecciona el conflicto entre la supervivencia burguesa y la vulnerabilidad afectiva, exponiendo cómo la sociedad actual empuja a los individuos a tratar a sus parejas como activos de inversión, reduciendo la intimidad a un contrato de mitigación de riesgos donde nadie se atreve a perder.

Formalmente, Celine Song demuestra una sofisticación visual que bebe de la comedia clásica neoyorquina (Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Nora Ephron), pero despojada de inocencia nostálgica. La dirección de fotografía explora la arquitectura vertical y gélida de Manhattan: los penthouses de techos altos y ventanales asépticos contrastan dramáticamente con los departamentos húmedos, atestados y ruidosos del downtown, utilizando la profundidad de campo para marcar las barreras socioeconómicas que separan a los cuerpos. El guion es una lección de precisión dramática: los diálogos no buscan el chiste fácil, sino que funcionan como transacciones tensas donde las cifras bancarias, los barrios de residencia y las ambiciones profesionales se mezclan con reproches afectivos. El diseño sonoro acentúa los silencios embarazosos y el rumor constante del tráfico neoyorquino, mientras que el elenco se aleja de los arquetipos de la rom-com: Dakota Johnson ofrece una interpretación contenida que desnuda el cinismo como mecanismo de defensa, acompañada por la calidez honesta de Pascal y la vulnerabilidad magullada de Evans.

Detrás de cámara, Celine Song concibió el guion a partir de su propia experiencia laboral previa al éxito de Past Lives, cuando trabajó como casamentera profesional en una exclusiva agencia de Manhattan para poder pagar el alquiler mientras escribía teatro. La realizadora explicó en entrevistas que quedó fascinada y aterrada al descubrir cómo la élite urbana convertía la búsqueda de pareja en una lista de especificaciones materiales, tratando a los seres humanos como mercancía. Para Song, la película no pretende moralizar sobre el dinero, sino visibilizar una contradicción ineludible: en un mundo donde el costo de vida es asfixiante, el amor se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse sin calcular las consecuencias financieras de su entrega.

Al apagarse la pantalla, Materialists no ofrece una moraleja ingenua ni condena el anhelo de estabilidad. Cuando resuena la frase clave del film pronunciada por una clienta desengañada («no soy mercancía, soy una persona»), la obra nos confronta con el dilema que atraviesa a toda relación moderna: ¿es posible amar con libertad cuando el sistema nos exige calcular cada paso para no caer en la precariedad? Song nos deja con una pregunta sin resolución fácil: ¿cuánto de lo que elegimos como pareja responde al deseo genuino del corazón y cuánto es apenas una transacción negociada con nuestro propio miedo al futuro?

Materialists · 8,6 · Pochoclo Club