6,9

Pochoclo Club

A different Man2024 · Aaron Schimberg

A Different Man es una sátira negrísima y despiadada sobre la dismorfia corporal, la trampa del resentimiento identitario y la falacia de que la transformación estética garantiza la redención psicológica. Edward (Sebastian Stan), un tímido actor neoyorquino con neurofibromatosis severa que vive recluido bajo una máscara de autocompasión y aislamiento, se somete a un revolucionario ensayo médico que cura su rostro, transformándolo milagrosamente en un hombre convencionalmente atractivo. Sin embargo, en lugar de asumir su nueva vida, finge su suicidio y adopta la falsa identidad de «Guy». Psicológicamente, la película expone una verdad clínica devastadora: la fealdad de Edward nunca residió en sus tumores faciales, sino en su amargura, su mezquindad y su narcisismo herido. La trama implosiona cuando su antigua vecina (Renate Reinsve) estrena una obra de teatro basada en la antigua vida de Edward y este obtiene el papel protagónico, solo para ser eclipsado por Oswald (Adam Pearson), un hombre que padece exactamente su misma condición física original, pero que rebosa de carisma, seguridad sexual, generosidad y alegría de vivir. La confrontación desata en Edward una envidia psicopática que revela que su verdadera mutilación siempre fue espiritual.

En el plano cinematográfico, la obra es una joya de humor macabro, atmósfera claustrofóbica y dirección de actores, rodada en textura granulada de 16mm por Wyatt Garfield para evocar el cine neoyorquino de los setenta (Sidney Lumet, Woody Allen y David Cronenberg). La transformación protagónica de Sebastian Stan —quien actúa durante el primer acto bajo complejas capas de maquillaje prostético de realismo apabullante— dialoga de forma brillante con la presencia real de Adam Pearson (actor británico con neurofibromatosis en la vida real), generando una tensión ética y estética inédita en la pantalla. El guion de Schimberg, galardonado en festivales internacionales, es una clase magistral de ironía dramática que subvierte el melodrama de la compasión hacia la discapacidad, mientras que la música de Umberto Smerilli acentúa el tono de farsa trágica donde cada intento de Edward por recuperar el protagonismo de su vida lo hunde más en el ridículo y la degradación moral.

Detrás de cámara, Aaron Schimberg —quien nació con labio leporino y paladar hendido y ya había colaborado con Pearson en Chained for Life— concibió la película como una demolición deliberada de las narrativas bienpensantes de Hollywood sobre la discapacidad y la superación personal. El realizador estadounidense explicó en el Festival de Berlín (donde Sebastian Stan obtuvo el Oso de Plata al Mejor Actor) que su intención era dinamitar la idea de que las personas con malformaciones son seres angelicales y asexuados, pero también cuestionar la ilusión burguesa de que la belleza física resuelve los vacíos existenciales. Para Schimberg, la sociedad proyecta en el cuerpo físico la culpa de sus propios fracasos morales, negándose a admitir que la verdadera monstruosidad radica en la envidia y en la incapacidad de celebrar la dicha ajena.

Al apagarse la pantalla, A Different Man deja a la sala en una incomodidad moral absoluta tras ver a Edward, derrotado y espiritualmente desfigurado, contemplando desde afuera cómo Oswald triunfa y se queda con todo aquello que él creía merecer solo por haber sufrido. La película nos enfrenta con un espejo impiadoso: ¿cuántas veces culpamos a nuestro cuerpo, a nuestros orígenes o a nuestra mala suerte por nuestras frustraciones vitales, aterrorizados de mirar hacia adentro y descubrir que el verdadero obstáculo que nos condena a la infelicidad no es cómo nos ven los demás, sino la podredumbre de nuestro propio carácter?

A different Man · 6,9 · Pochoclo Club