7,5
Pochoclo Club
Eddington2023 · Ari Aster
Eddington traslada la maestría del horror psicológico de Ari Aster (Hereditary, Midsommar) hacia el terreno del neo-western satírico y la paranoia política nacional. Ambientada en un pueblo polvoriento y aislado de Nuevo México durante el pico del confinamiento por COVID-19 en mayo de 2020, la película sigue a un sheriff ambicioso y autoritario (Joaquin Phoenix) que entra en guerra abierta con el alcalde local (Pedro Pascal), desatando una espiral de desconfianza vecinal, conspiranoia y violencia desquiciada. Aster realiza una autopsia despiadada sobre la psique norteamericana contemporánea: la película expone cómo el miedo al contagio, el aislamiento social y la adicción al veneno de las redes sociales fracturaron los pactos de civilidad más básicos, convirtiendo a los ciudadanos en sectarios armados dispuestos a aniquilar al vecino bajo el delirio de la pureza ideológica. La patología central de la obra es la histeria colectiva como refugio narcisista: cuando los individuos pierden el sentido de control sobre su propia mortalidad y su futuro, prefieren inventarse conspiraciones universales antes que admitir su absoluta indefensión frente a la realidad.
En el plano cinematográfico, la obra es un prodigio de composición visual y manejo del suspenso asfixiante, filmada por el virtuoso director de fotografía Darius Khondji en glorioso 35mm. La puesta en escena utiliza el espacio abierto del desierto no como un horizonte de libertad épica, sino como una trampa claustrofóbica bajo un sol abrasador e implacable, empleando travellings milimétricos y encuadres geométricos que vigilan a los personajes como si fueran insectos en un laboratorio. El guion de Aster es una sátira feroz y negrísima que oscila entre el humor absurdo de los hermanos Coen y la pesadilla moral más descarnada, mientras que el diseño de sonido de Bobby Krlic manipula las frecuencias bajas, las estáticas de radio policial y los ecos del viento para construir una atmósfera de colapso inminente. El duelo actoral entre Joaquin Phoenix y Pedro Pascal, acompañados por Emma Stone y Austin Butler, es una exhibición de virtuosismo dramático donde la degradación física y la locura de los personajes revelan la putrefacción de una nación carcomida por su propia paranoia.
Detrás de cámara, Ari Aster concibió la historia como una respuesta visceral al clima de histeria, polarización y demencia colectiva que atravesó a los Estados Unidos durante el año 2020. El director explicó en conversaciones públicas que Eddington era un proyecto que venía madurando desde hacía años como un western contemporáneo, pero que la experiencia real de la pandemia le dio el marco perfecto para abordar su tema predilecto: cómo las estructuras familiares y comunitarias implosionan desde adentro cuando la culpa y el miedo se vuelven insoportables. Aster remarcó que su intención no era tomar partido en las disputas partidarias de la coyuntura, sino burlarse con crueldad quirúrgica de la idiotez humana y exhibir la facilidad con la que una sociedad ilustrada puede descender a la barbarie más sanguinaria en cuestión de días.
Al apagarse la pantalla, Eddington deja a la sala sumida en una risa helada y una incomodidad moral absoluta. El desenlace no ofrece héroes redentores ni lecciones de reconciliación democrática; solo un paisaje en ruinas donde todos los bandos han demostrado ser víctimas y victimarios de su propia estupidez. Aster nos deja flotando una advertencia que cala hondo en cualquier sociedad moderna: cuando el miedo colectivo sustituye a la razón y el prójimo es percibido como un vector mortal o un enemigo existencial, no hacen falta invasiones extranjeras ni catástrofes cósmicas para destruir una civilización; basta con dejar que nos encerremos en nuestras propias certezas y nos devoremos entre nosotros.